jueves, 3 de marzo de 2011

Presentación


Somos un grupo de estudiantes del RIES Jovellanos, en Gijón, y hemos creado este blog para dar nuestra opinión sobre la conveniencia de poner en marcha la fase III de un experimento que tiene como fin encontrar una vacuna contra el SIDA. El experimento se llevaría a cabo, principalmente, en países de África. Se puede ver toda la información necesaria pinchando en el enlace que hay a la derecha.
Nosotras estamos en contra de que se ponga en marcha el ensayo y vamos a basar nuestros argumentos en documentos y palabras dichas por los miembros de varias instituciones internacionales (unas a favor, como la empresa farmacéutica que pretende poner en marcha el experimento, y otras en contra, como el Comité de Investigadores de Enfermedades Infecciosas).

No hay que dar nada por sentado

Uno de los motivos por los que el Comité de Investigadores de Enfermedades Infecciosas considera que no debe ponerse en marcha la fase III del experimento es porque no se puede demostrar que la vacuna funcione. El virus VIH es muy especial ya que tiene una tremenda capacidad de mutación y evoluciona de distinta manera en unas regiones y en otras. Son muchas las variedades que existen de este virus, lo que dificulta la creación de una vacuna eficaz.
Además, en los laboratorios se trabaja con cepas cultivadas por los científicos que no son las mismas que las cepas salvajes que infectan a los humanos. Por eso, las vacunas contra cepas de laboratorio no garantizan la aplicabilidad de sus resultados en humanos. Obviar que los resultados serán satisfactorios sería un error científico y ético, ya que el experimento requiere exponer a miles de personas al virus.
Si la vacuna funcionase y saliera adelante, sus beneficios reales seguirían siendo inciertos durante mucho tiempo, hasta que hubiese datos suficientes sobre cuántas personas vacunadas contraen el virus y cuántas no, o con cuánta rapidez les afecta.

¡Qué interesados!

Quien más interés tiene en realizar la fase III del ensayo en África, a parte de la farmacéutica, es el gobierno de Estados Unidos, ya que muchos de sus soldados se encuentran realizando misiones en estos países y corren un gran riesgo de ser contagiados. Así que podría decirse que el gran interés que tienen por sacar la vacuna lo antes posible no tiene nada que ver con ayudar a los demás, sino con obtener su propio beneficio.
Por otra parte, los gobiernos africanos se encuentran en una situación en la que no pueden rechazar la realización de los ensayos, ya que la escasa y mala información que tienen los africanos, sumado a la cantidad de población analfabeta en el continente, hace casi imposible que el pueblo acepte un rechazo de la propuesta, ya que creen que es una buena manera de encontrar una vacuna y ayudar a erradicar el SIDA. A todo esto hay que sumarle la presión que ejercen los gobiernos de los países desarrollados sobre los gobiernos africanos. Los líderes del norte están a favor de poner en marcha el ensayo, por lo que un rechazo por parte de los gobiernos africanos supondría un desacuerdo con las grandes potencias mundiales. Algo que ni los países de África ni la economía de los mismos pueden permitirse.

El dinero: el motor del mundo


Está claro que el principal motivo para sacar adelante el fármaco, no es la disminución de esta enfermedad. El primer científico que descubrió el virus VIH fue reconocido con un premio Nóbel, y eso es lo que ansían obtener los investigadores. ¿Que para ello es necesario poner en peligro la vida de personas? Les da igual. “Siempre ha habido que pagar un precio por el desarrollo de avances científicos, ¿no?” Es cierto. En África hay una cepa específica del virus, es necesario probar allí la vacuna. Pero, a la gente que va a participar en el experimento, ¿se les puede llamar “voluntarios”? No. Un voluntario es una persona que, estando bien informada y entendiendo perfectamente  los riegos a los que expone su vida, toma una decisión. Los africanos aceptan por la compensación económica que reciben. Y es lógico y entendible. No son personas libres: están esclavizadas por la pobreza.
Las farmacéuticas compiten entre ellas para lograr dar con el remedio antes que sus competidoras y así lograr el reconocimiento y prestigio mundiales. Ha habido algunos casos de estafas: con la población “aterrorizada” por los estragos que causa el SIDA, ¿quién no quiere encontrar algo que calme los ánimos (aunque no sea una solución efectiva), sabiendo los beneficios incalculables que podría obtener?
Las farmacéuticas insisten en probar la vacuna en países subdesarrollados, a pesar de que luego, si sale bien, va a ser comercializada en el primer mundo. Esto es debido a que los países pobres no son un mercado atractivo.
                         Claramente, el dinero mueve el mundo

Violación de los DDHH

“La noticia no es que hay vacuna, sino que podría haberla”. Estas fueron las palabras de Luc Montagnier, descubridor del VIH en la década de los 90. Sus palabras son ciertas: no hay pruebas que nos digan que esta vacuna es efectiva y definitiva, pero esto no es lo que se les dirá a los voluntarios de los países de África o, al menos, no en su totalidad. Probablemente logren convencerles ofreciéndoles una información poco detallada e insistiendo en que recibirán una compensación económica, y así ellos pensarán que les van a arreglar la vida.
Esto es una violación de los DDHH (algo, por cierto, muy común en los países menos desarrollados) ya que la exposición semiinconsciente a cualquier virus (y especialmente a éste debido a la gran cantidad de muertes que provoca al año y a su facilidad para propagarse) significa utilizar a las personas como verdaderas cobayas de laboratorio, ignorantes del peligro real que están corriendo a cambio de un puñado de dólares. Además, resulta bastante hipócrita que la empresa farmacéutica asegure que no se violan los DDHH de nadie y que el experimento se lleva a cabo en África porque a ellos, que son los más afectados por esta enfermedad, es a quienes va a beneficiar la vacuna; sobre todo teniendo en cuenta que no podrán pagarla, y que es muy poco probable que estos científicos tengan el detalle de regalársela.

Podría resultar fatal


No es la primera vez que se pone o intenta poner en marcha un experimento de este tipo: hace  unos años, la empresa farmacéutica Merck probó una vacuna contra el sida en un grupo de 16.000 personas, en Tailandia. Los científicos que participaron eran conscientes de que era peligroso, pero aún así se arriesgaron, para intentar ganar prestigio. Después descubrieron que no se cumplían los requisitos para hacer el ensayo y que ni siquiera sabían por qué funcionaba la vacuna y hubo que detener el experimento.
Este no es el único caso de vacunas que entran en la fase III de experimentación precipitadamente y después resultan fatales para las personas que han participado en el experimento.

En febrero de 2009, en Argentina, murieron al menos 5 niños al recibir varias dosis de una vacuna en fase experimental contra la neumonía y la meningitis. Ésta había sido financiada por un laboratorio multinacional que hacía todos sus ensayos con bebés. Un ejemplo de estos casos es el de un bebé de 15 meses que murió tras haber recibido varias inyecciones de esta vacuna, las cuales le originaron problemas branquiales que se complicaron cada día más. Cuando la madre llevó a su hija al médico, la niña estaba morada y prácticamente no podía respirar. Murió ese mismo día, y los médicos diagnosticaron que tenía una sepsis generalizada.
En este caso, al igual que en otros, la madre había decidido someter a la pequeña a ese tratamiento después de que unos asistentes sociales se presentaran en su casa recomendándoselo.

Otro caso es el de dos niñas de Valencia que tuvieron que estar ingresadas durante muchísimo tiempo sin un diagnóstico claro, con convulsiones y otros síntomas, tras haber recibido una vacuna contra el virus de VPH (virus del papiloma humano).
La FDA, la agencia que controla los medicamentos en EEUU, dice que, desde que se aprobó la vacuna en 2006, se han administrado más de 16 millones de dosis y casi 10 mil casos han tenido efectos adversos (como lipotimias, mareos y desmayos), de los cuales el 6% se ha clasificado como grave. También hay registros de la muerte de 20 chicas después de ser vacunadas.
Visto esto, sectores sanitarios y salud pública consideraron precipitado la aplicación de la vacuna con carácter general, ya que no se había demostrado suficientemente ni la eficacia ni la seguridad a largo plazo.

Prevención y educación

Prevención y educación, esto es lo que hace falta en los países en los que el porcentaje de infectados es muy alto. Destinar el dinero que se ha invertido para poner en marcha esta investigación a elaborar campañas educativas en las que se explique a la población todo lo relacionado con este virus, y repartir preservativos, sería una buena forma de evitar más contagios.