jueves, 3 de marzo de 2011

Podría resultar fatal


No es la primera vez que se pone o intenta poner en marcha un experimento de este tipo: hace  unos años, la empresa farmacéutica Merck probó una vacuna contra el sida en un grupo de 16.000 personas, en Tailandia. Los científicos que participaron eran conscientes de que era peligroso, pero aún así se arriesgaron, para intentar ganar prestigio. Después descubrieron que no se cumplían los requisitos para hacer el ensayo y que ni siquiera sabían por qué funcionaba la vacuna y hubo que detener el experimento.
Este no es el único caso de vacunas que entran en la fase III de experimentación precipitadamente y después resultan fatales para las personas que han participado en el experimento.

En febrero de 2009, en Argentina, murieron al menos 5 niños al recibir varias dosis de una vacuna en fase experimental contra la neumonía y la meningitis. Ésta había sido financiada por un laboratorio multinacional que hacía todos sus ensayos con bebés. Un ejemplo de estos casos es el de un bebé de 15 meses que murió tras haber recibido varias inyecciones de esta vacuna, las cuales le originaron problemas branquiales que se complicaron cada día más. Cuando la madre llevó a su hija al médico, la niña estaba morada y prácticamente no podía respirar. Murió ese mismo día, y los médicos diagnosticaron que tenía una sepsis generalizada.
En este caso, al igual que en otros, la madre había decidido someter a la pequeña a ese tratamiento después de que unos asistentes sociales se presentaran en su casa recomendándoselo.

Otro caso es el de dos niñas de Valencia que tuvieron que estar ingresadas durante muchísimo tiempo sin un diagnóstico claro, con convulsiones y otros síntomas, tras haber recibido una vacuna contra el virus de VPH (virus del papiloma humano).
La FDA, la agencia que controla los medicamentos en EEUU, dice que, desde que se aprobó la vacuna en 2006, se han administrado más de 16 millones de dosis y casi 10 mil casos han tenido efectos adversos (como lipotimias, mareos y desmayos), de los cuales el 6% se ha clasificado como grave. También hay registros de la muerte de 20 chicas después de ser vacunadas.
Visto esto, sectores sanitarios y salud pública consideraron precipitado la aplicación de la vacuna con carácter general, ya que no se había demostrado suficientemente ni la eficacia ni la seguridad a largo plazo.

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